Bulto en la encía: ¿Por qué aparece y cuáles son las causas más frecuentes?

Notas algo extraño con la lengua, te miras al espejo… y ahí está: un bulto en la encía que ayer no tenías. De repente aparecen las dudas. ¿Es algo sin importancia o debería preocuparme? Lo desconcertante es que a veces no duele en absoluto, mientras que otras molesta al masticar o deja un sabor desagradable en la boca. En ese momento es fácil caer en dos extremos: pensar lo peor o restarle importancia y esperar a que desaparezca por sí solo.

La realidad es que un bulto en la encía puede tener causas muy diferentes. Algunas son leves y se resuelven con medidas sencillas o con un tratamiento dental habitual. Otras necesitan atención urgente, sobre todo si hay infección, fiebre, dolor intenso o si el bulto crece rápidamente.

En este artículo vamos a explicar por qué aparecen estos bultos, cuáles son las causas más frecuentes y qué señales deben ponernos en alerta.

¿Por qué aparece un bulto en la encía?

La encía es un tejido que puede inflamarse o cambiar cuando algo no va bien en la boca. Un bulto en la encía suele ser una señal de que hay algún problema en esa zona, ya sea en el diente, en la propia encía o alrededor. Puede aparecer por una inflamación, una infección con pus, un roce repetido o alguna lesión que necesita revisión por el dentista.

Si el bulto aparece de repente, duele y notas la encía inflamada, lo más habitual es que haya una infección o una inflamación en la zona.

El color del bulto puede dar alguna pista. Si está rojo, suele ser inflamación. Si es blanco, puede ser pus o una rozadura. Si es morado o oscuro, puede ser un pequeño golpe o un hematoma.

Aun así, solo por el color no se puede saber exactamente qué es, así que lo importante es vigilar cómo evoluciona y consultar si no mejora.

Tipos de bulto en la encía

No todos los bultos en la encía son iguales, aunque por fuera puedan parecerlo. Cada uno puede tener una causa diferente.

Por eso, no se puede saber exactamente qué es solo con mirarlo. El dentista necesita revisarlo y, muchas veces, hacer una radiografía dental para ver qué está pasando por dentro.

Fístula

Una fístula es una pequeña elevación de la encía que actúa como vía de salida de una infección. Suele estar relacionada con un absceso dental, normalmente por un problema en la raíz del diente o por una bolsa periodontal profunda. A veces duele y otras no, porque la fístula drena y alivia presión. Sin embargo, este alivio es engañoso: que no duela no significa que no haya infección.

Una fístula no se debe reventar, pinchar ni presionar. Tampoco es recomendable abusar de enjuagues agresivos o antibióticos. El tratamiento consiste en tratar el origen de la infección:  endodoncia si la infección es debida a una caries que afecta al nervio del diente, o tratamiento periodontal (curetajes) si la causa es la acumulación de bacterias alrededor del diente y las encías. Si existe una inflamación importante o dolor intenso, debe acudir a urgencias para valorar tratamiento con medicación o actuación por parte del dentista.

Si no se trata la fístula, la infección puede avanzar e incluso provocar la pérdida del diente con lo que se deberá pensar en reemplazarlo por un implante dental.

Fibroma

El fibroma es un  bulto duro y benigno del tejido que aparece como respuesta a una irritación repetida. Puede deberse a un mordisqueo involuntario, al roce constante de una prótesis, de una ortodoncia que roza la encía o por el borde afilado de un diente roto. Suele ser un bulto firme, del color de la encía o un poco más pálido, que crece despacio y no suele doler.

Aunque no suele ser grave, es importante eliminar la causa del roce. Si persiste, puede aumentar de tamaño o ulcerarse. Además, cualquier lesión persistente debe valorarse para confirmar el diagnóstico.

El tratamiento suele consistir en eliminar el factor irritativo y, si es necesario, retirar el fibroma mediante un procedimiento sencillo.

Épulis (hiperplasia gingival)

Los cambios hormonales, sobretodo en el embarazo y la pubertad, o una irritación continua pueden causar un crecimiento en la encía que sangra con facilidad. A este bulto se le conoce como Épulis o hiperplasia gingival. Suele estar relacionado también con una higiene dental insuficiente y una gingivitis (inflamación generalizada de las encías por acúmulo de placa dental).

El tratamiento del épulis consiste en realizar una higiene dental profesional para eliminar la placa dental y cambiar hábitos de higiene dental en casa. Si, además de inflamación el dentista diagnostica que existe sarro debajo las encías, se deberá realizar un curetaje o raspado periodontal.

Quiste o granuloma

El quiste o granuloma es un tejido inflamatorio que aparece como respuesta a una infección crónica. No siempre duele y suele verse en la radiografías dentales. El origen del quiste o granuloma suele ser de una caries dental que ha afectado al nervio del diente. Otra posible causa es una lesión periodontal, es decir una pérdida ósea por acumulación de placa dental. Para confirmar su diagnóstico es conveniente realizar un tac dental.

El tratamiento a realizar va a depender de si el origen es una caries con afectación al nervio, en este caso se realizaría una endodoncia. Si la causa es periodontal, se debe valorar si hacer un curetaje o, si no se puede mantener el diente sería una extracción dental.

Pericoronaritis

La inflamación de la encía alrededor de una muela parcialmente erupcionada se conoce como pericoronaritis, Suele aparecer en las muelas del juicio como un bulto que cubre parte del diente. Suele molestar ya que es una zona de difícil acceso para cepillar, se acumula placa dental y restos de comida y se inflama con facilidad.

El tratamiento para la pericoronaritis, suele ser en muchos casos, extraer la muela del juicio que está causando el problema o, cortar el exceso de encía que queda encima de la muela.

Bulto en la encía tras un tratamiento de endodoncia

Después de una endodoncia, lo normal es que el problema quede resuelto. En la mayoría de los casos es así, pero en algunas situaciones puede aparecer un bulto en la encía incluso tiempo después.

Esto suele ocurrir porque la infección no se ha eliminado del todo, han vuelto a entrar bacterias o el diente tiene alguna fisura o fractura.

Esto no significa necesariamente que la endodoncia esté mal hecha, pero sí que hay que revisarla. Puede solucionarse limpiando de nuevo el conducto para acabar de eliminar las bacterias que pudieran haber quedado (reendodoncia), o realizando una cirugía apical para eliminar el flemón o fístula. En algunos casos, si el diente no se puede salvar, se deberá extraer y posteriormente colocar un implante dental.

No es recomendable tomar antibióticos por tu cuenta. El bulto puede desaparecer temporalmente, pero volverá si no se trata el origen. Si notas inflamación, presión o pus en un diente con endodoncia, es importante acudir al dentista y hacer una radiografía y una valoración del problema.

¿Se pueden prevenir los bultos en la encía?

En muchos casos sí, aunque no siempre. Cuando el bulto se debe a infecciones, caries o problemas de encías, la clave está en una buena higiene oral y en acudir a revisiones periódicas para detectar problemas a tiempo.

También es importante evitar hábitos que irritan la encía, como morderse la zona, usar palillos de forma agresiva o lesionarla con objetos. Aunque parezca algo sin importancia, muchas lesiones aparecen por pequeños traumatismos repetidos.

Si llevas ortodoncia, mantener una buena higiene y avisar si algún elemento roza o molesta es fundamental, ya que ese roce continuo puede inflamar la encía.

Cuándo acudir a un especialista

Si el bulto en la encía es pequeño, no duele, no crece y parece relacionado con un roce claro, puede ser razonable vigilar unos días mientras cuidas la zona y mantienes una higiene suave. Incluso en esos casos, si no mejora o se repite, conviene valorarlo.

En cambio, es recomendable acudir cuanto antes si hay dolor intenso, fiebre, inflamación o dificultad para tragar, entre otros síntomas. Estas señales apuntan a una infección activa y pueden ser una urgencia si se complican. También conviene consultar si el bulto reaparece una y otra vez en el mismo sitio.

Bulto en la encía y cáncer

Tumores malignos

Cuando aparece un bulto en la encía u otra zona de la boca, en la mayoría de los casos se trata de algo benigno. Sin embargo, en raras ocasiones puede ser un tumor, por lo que es importante saber cómo pueden presentarse.

Los tumores malignos suelen tener un crecimiento más rápido, tienen una forma irregular o mal definida, pueden ulcerarse y sangran con facilidad.

Los principales factores de riesgo del cáncer oral son el tabaco y el alcohol, aunque algunas infecciones o lesiones previas también pueden ser las causantes. Algunos factores genéticos o del sistema inmunológico pueden influir aunque son menos frecuentes.

El diagnóstico siempre se realiza mediante una biopsia del tejido y el tratamiento suele incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia. El pronóstico mejora mucho si se detecta a tiempo así que la prevención es la clave para detectar este tipo de lesiones.

Un bulto que no desaparece en dos o tres semanas, se endurece, sangra con facilidad sin motivo o crece de manera continua necesita una valoración. También si se acompaña de dolor persistente sin causa aparente, sensación de adormecimiento o ganglios inflamados en el cuello. No es necesario alarmarse, aunque tampoco se debe normalizar una lesión que lleva semanas solo porque no duela.

Una evaluación profesional permite determinar si se trata de una simple inflamación, una lesión por irritación, un problema dental que requiere tratamiento como una endodoncia o periodoncia, o una situación que necesita pruebas específicas o derivación a un especialista.

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